lunes, 23 de septiembre de 2013

LA CRIPTA DE LAS ESTRELLAS, RESEÑA DESDE LA BIBLIOTECA

Artículo escrito por Paz Sánchez San José
Bibliotecaria de la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid


Acabo de terminar de leer La cripta de las estrellas y tenía la necesidad de agradecerte tu esfuerzo en escribirla, porque para mi ha sido un placer leerla. Es un placer barato y no sé por qué siguen existiendo personas que prefieren un placer enorme a muchos placeres pequeños.

      Siempre he admirado a las personas que crean y nos hacen más felices con sus creaciones. Por eso voy a exposiciones, al cine, al teatro, y sobre todo a bibliotecas. Me pierdo entre los estantes buscando tesoros. Desde niña, entonces con mi madre, ahora sola o con mi pareja. En los viajes que hemos hecho, nunca dejamos de visitar bibliotecas, librerías y mercados. ¿Se puede comparar con algo el colorido de un puesto de frutas o de flores? Para nosotros es mágico.
    
   Soy lectora compulsiva. Y creo que sólo hay un par de libros que no he sido capaz de acabar. Pienso en el esfuerzo creativo y creo que debo aportar mi propio esfuerzo para leer hasta el final. Es decir, soy una crítica espantosa. Leo, pero no analizo, sólo me sumerjo en la historia, en lo que me dice, hacia dónde me transporta, a veces, en el lenguaje, en la manera de expresar sentimientos, en las metáforas, pero no como un crítico literario, sino como un aprendiz. Con las lecturas aprendo, saco conclusiones, veo otros puntos de vista, otros valores que me hacen reflexionar… en fin, me enriquezco como persona. Debe ser mi parte de psicóloga que me lleva a comprender acciones y sentimientos que otras personas catalogan inamoviblemente. Mi empatía es una de mis virtudes/defectos de la que nunca he querido escapar por mucho que me haya hecho sufrir o disfrutar.


Fotografía de Julia Soler


    Dicho lo cual, te comento que he leído tu novela de dos tirones. En dos días me has transportado a la magia, al miedo, al horror, al instinto de supervivencia, a las transformaciones que hace una persona a lo largo de su vida, al amor entre amigos, tan fuerte, tan incondicional, tan comprensivo y empático, a las sinrazones de las guerras y el sufrimiento que acarrean (este mundo no escarmienta), a los desvaríos de poder narcisista que contagian irracionalmente, al arrepentimiento y al esfuerzo por remediar los errores.
    He encontrado mucha humanidad en tu novela, sentimientos reconocibles para todo el mundo, en los que nos podemos reflejar y que nos hacen pensar en nuestros valores, en esas columnas que nos sostienen. ¿Se puede pedir más?
        Te agradezco el buen rato que me has hecho pasar mientras leía.

      Sí me gustaría decirte que, habiendo tenido textos en mis manos de la época que reseñas, como bibliotecaria, me apetecería que el lenguaje se aproximara al de esos años. Sé que es imposible. Si vieras lo farragoso que es el lenguaje de entonces, las expresiones tan difíciles de entender, las florituras inútiles carentes de significado pero que demostraban ¿cultura? En fin, que entiendo que los escritores recurran al lenguaje actual, aunque me encantaría que alguno tuviera la inquietud de intentarlo.
       Tu lenguaje es fresco, fácil de entender y de llevarte a los acontecimientos entendiéndolos.
He querido destacar un par de frases que me han remontado directamente a la escena y al sentimiento que provocaban con una fuerza tremenda:

   “… lo único que queda de aquél océano son los lagos de sal que luchan por abandonar su tumba.”

     ¡Toma ya! La imaginación se desborda y te lleva a ver ese paisaje con los ojos del que lo narra. Como te decía antes, no se puede pedir más.
   
“…el tiempo en el desierto era como el viento sobre la arena, pasaba porque tenía que pasar.”

       Me detuve en esta frase mucho tiempo. Me hacía pensar. A veces nos encestamos en que las cosas nos ocurran cuando y cómo queremos. No siempre es posible. En ocasiones no te queda otra que estar preparado para cuando ocurran. Esperar nos desespera. Parece que no sabemos rellenar el tiempo mientras dura la espera. Y esa espera es el camino a recorrer entre un punto y otro. No es nada más. El camino hacia un sitio es tan importante como el sitio porque todo es vivencia.
      Todo esto me has hecho pensar. ¿Te parece poco?

   Y basándome en el texto, en la historia que cuentas, veo algo que solemos olvidar o rechazamos por su connotación negativa, y es la compasión. Es uno de los sentimientos más humanos. Pero da vergüenza que te lo den o que lo ofrezcas. Vaya tontería. A veces somos memos y evitamos acciones que aliviarían a otros o que nos remendarían nuestro dolor.
     He visto mucho de compasión en tu obra y me ha reconfortado.
   

8 comentarios:

  1. De una empática empedernida a otra...Que gran Reseña, comentario, la etiqueta es lo de menos cuando el teto llega al corazón...Estoy deseando leer el libro.
    Un beso

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  2. Agradezco mucho el comentario. Espero tener la oportunidad de firmarte el libro. Y espero que tu novela sea un éxito y pase también por este blog. Un beso.

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  3. Después de haber leído La Cripta de las Estrellas, que me encantó, quedo espectante e ilusionado a la espera del próximo libro de Chus.

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    1. Espero poder cumplir pronto ese deseo, Antonio. Mientras tanto, seré yo quien te siga leyendo. Gracias por la visita.

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  4. Muy buen comentario el de Paz, y más valioso viniendo de alguien vinculada a la cultura y los libros.

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    1. Y además es una apasionada lectora, un comentario tan valioso que no tiene precio. Gracias, Trasto, encanta de conocerte.

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  5. la Cripta de las Estrellas en una magnífica novela y me alegra que se lea y comente. Y como Antonio también espero ya la próxima.
    Un abrazo

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    1. Tengo pendiente leerte, Felicidad. Espero que mi deseo también se cumpla pronto. Un fuerte abrazo.

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