miércoles, 17 de noviembre de 2010

CONEJILLO DE INDIAS

“¿Pertenece a alguna organización delictiva?”
                  He clavado los ojos en el techo y en el suelo antes de decidirme a responder a la pregunta más absurda de mi vida para encontrar empleo. El objetivo del formulario que estoy rellenando es declararme “apta”, aunque ahora mismo me siento idiota. Espero no tener que vender nada relacionado con armas, lo único que sé es que tienen gatillo y poco más. He escrito “No” y espero que no me pregunten cómo se maneja una recortada.
                   Suspiro. Necesito ingresos a la velocidad de la luz. Y hasta esa velocidad me resulta lenta. Por lo tanto, me enfrento a la pregunta número dos: 
                    “¿Se considera una persona violenta, con capacidad física y mental para cometer un crimen?”
                      He sentido muchas dudas. De repente, me han entrado ganas de morirme, no sé si ese detalle cuenta. Mentalmente puedo lanzar cuchillos con destreza y genio tengo un rato. Fallo en la fuerza física. Pero no estoy segura de querer ser “apta”. Mientras lo pienso balanceo el bolígrafo entre los dedos. Dudosa.
                        Intento saber qué ponen los demás para sentirme segura. Alzo la mirada del pupitre e intento enfocar las respuestas de los otros. No puedo ver qué escriben, pero el resto de candidatos está concentrado en lo suyo, sin el menor gesto de asombro. Decido poner otro “No”. Opto por la sinceridad.
                         “¿Cree que el maltrato físico está justificado?” La pregunta número tres me lleva a pensar que quizá es mejor que me levante y me vaya, estoy a tiempo de dejar este juego. Pero entonces me acuerdo de mi niña. Ella ya ha pedido a los Reyes Magos todo lo que le gusta porque traen los juguetes “gratis”. En fin, pongo otro “No”.
               Sigo adelante y acabo el cuestionario. Doy por hecho que no soy “apta” mientras espero junto a otros aspirantes en una sala. Nadie habla con nadie. Evitamos mirarnos a los ojos. Supongo que la mayoría de los que estamos aquí andamos igual de desesperados. Tres mil euros son todo un botín.
                Una hora después escucho mi nombre a través de un altavoz: he sido seleccionada. No puedo creerlo, por una vez mis “aptitudes” se ajustan a las exigencias de un contrato. Yo y otros veinte elegidos pasamos a un pequeño salón de actos. Un hombre alto y delgado nos invita a sentarnos. Es holandés y se llama Jacobo, sin decirnos el apellido. Va a darnos una charla. Proyecta unas imágenes sobre la reacción del cerebro ante determinados estímulos y nos detalla un estudio sobre la capacidad mental del ser humano que se está desarrollando en Estados Unidos.
                Cuando el conferenciante termina de hablar, ya no estoy seria, estoy inquieta. Ahora formo parte del experimento. Soy un “conejillo de indias” en toda regla. Las conclusiones formarán parte de un documental que se emitirá en un canal de pago bajo el título “Algo más que un sexto sentido”.
                   Sin hacer preguntas, sencillamente porque no me dejan, deberé de someterme a determinadas pruebas aún sin especificar, aunque por escrito figura que mi salud, tanto física como mental, no correrá peligro. Entre mis compromisos consta que debo de estar incomunicada durante un mes, aunque me llevaré el móvil y el portatil. Escondido, por si acaso. Me repito que son treinta días. Luego, seré libre.
                  Dentro de cuarenta y ocho horas partiré en un microbús junto a hombres y mujeres de distintas procedencias hasta un paraje cuya ubicación desconocemos. Una casa rural perdida en la naturaleza donde ya se están instalando cámaras y micrófonos.  
                     Ahora estoy haciendo la maleta, pero no sé bien qué llevar aparte de ropa de abrigo. Una cuerda, una linterna, una navaja…no sé. Todo son dudas. Me pregunto hasta qué punto soy capaz de matar. Supongo que lo descubriré a lo largo del próximo mes.

5 comentarios:

  1. No me gusta la dirección que toma esto. No me gusta, no no. Sonia, por favor, ten cuidado.

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  2. Bueno Sonia, realmente es una experiencia enriquecedora, te encuentras con gente extraña, pero tambien contigo misma, aunque...oye no será trata de blancas? escribe pronto por si acaso

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  3. A mi tampoco me gusta la dirección que toma esto, Fernando. La verdad es que no sé si hay una dirección real. Intentaré contactar lo más pronto posible y contaros lo que pasa. Gracias por preocupare.
    Alex, dejémoslo en experiencia. De momento, estoy rodeada de seres extraños. Ya veremos que me depara todo esto. Intentaré contar algo más en pocos días. No te vayas muy lejos, por si acaso...

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  4. mmmmm.....Sonia...pues NO me disgusta..
    ese tipo de retos, aislamientos monitorizados, inteaccion en situaciones de máximo estress..es algo que siempre me atrajo....las situaciones limite...
    Espero sepas equilibrar tus tensiones internas y llegar en las mejores condiciones psicológicas, para aguantar la prueba y llevarte la pasta a casa.
    Besito y suerte....
    (me quedan pistachos....sigo leyendo)

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  5. En este punto es mejor que no diga nada, no vaya a desvelar alguna clave. Ya me dirás que te parece.

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